Certificación LEED

Por mayo 7, 2015 Certificado energético
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La certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) consiste en un método de evaluación de edificios que determina, a través de una serie de elementos objetivos y cuantificables, el nivel de sostenibilidad del mismo. Ha sido desarrollado por el Consejo de Edificios sostenibles de EEUU, USGBC®, de manera que pueda ser utilizado internacionalmente y aplicándose a todo tipo de edificaciones.

¿En qué consiste?

El funcionamiento de la certificación LEED consiste en un sistema de puntos que un edificio consigue al cumplir unos determinados criterios de construcción sostenible. Los aspectos que se miden se dividen en 5 categorías: localización sostenible (24 puntos); eficiencia en el consumo de agua (11 puntos); los materiales y recursos utilizados (13 puntos); la calidad del ambiente interior (19 puntos); y, por último, la eficiencia energética, su relación con energías renovables y emisiones a la atmósfera (33 puntos). Además, también se tiene en cuenta la innovación en el diseño como un complemento en la puntuación (6 puntos).

Categorías de certificación LEED

A partir de la puntuación obtenida en cada uno de los apartados que otorga el comité revisor, se obtiene una certificación LEED que parte de los 40 puntos siendo el máximo 106.

40 a 49 puntos LEED ® Certified (Certificado)
50 a 59 puntos LEED ® Silver (Plata)
60 a 79 puntos LEED ® Gold (Oro)
80 o más puntos LEED ® Platinum (Platino)

También existe una diferencia en la certificación LEED según el tipo de edificio. Los conjuntos más importantes hacen referencia a nuevas construcciones (LEED NC), edificios existentes (LEED EB), interiores comerciales (LEED CI), viviendas (LEED H), desarrollo urbano (LEED ND), centros educativos (LEED SC) o fachadas y estructuras (LEED CS).

Beneficios de la certificación LEED

Todas las certificaciones de eficiencia energética pretenden lograr un mejor comportamiento del edificio en este campo. La certificación LEED va más allá, y, además de conseguir un mejor rendimiento económico y ambiental del edificio (un ahorro del 30-50% respecto a edificios tradicionales), también busca mejorar la productividad de sus ocupantes gracias al control de la iluminación, el ruido, calidad del espacio interior, etc.

Foto: «Palmasaltas-283» de Arup

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